¿Cómo es la relación con tu madre, con tu padre? ¿Distante? ¿Con reproches? ¿Equilibrada? ¿Poco libre? ¿Dependiente? ¿Te has planteado alguna vez como te relacionas con ellos?
Una de las heridas más profundas que tenemos, tiene que ver con aquellas que provienen de la relación con nuestros padres, pero principalmente más con mamá que con papá, veamos porque:
Desde que el niño está en el vientre de su mama, está percibiendo emociones, que más tarde van a ser la brújula de su destino, porque el bebé va a grabar en su inconsciente, todo lo que la mamá vive emocionalmente, hasta la edad de los 3 años (durante este periodo de tiempo también hay que tener en cuenta los deseos que el padre proyecta sobre el niño).
Y no solamente desde la concepción, sino ahora se habla que es importante conocer que pasaba con los padres 9 meses antes de la misma y 3 años después del nacimiento, a esto se le llama Proyecto Sentido.
El Proyecto Sentido es un concepto desarrollado por el psicólogo francés Marc Fréchet y hace referencia a lo que ocurre en torno a la concepción de un hijo, las circunstancias de la vida de los padres del paciente –principalmente de la madre- desde nueve meses antes de la concepción hasta 3 años después del nacimiento. Es decir, el proyecto que los padres tenían para la vida de sus hijos tanto de forma consciente como inconsciente, qué rol iba a ocupar en el clan, si deseaban que fuera niño o una niña, todos las circunstancias del embarazo, la relación de pareja entre los padres, etc.
En ese período, se proyectan en la mente y el cuerpo del hijo todos esos anhelos, proyectos, deseos y temores del clan familiar (impresión genómica). Esta influencia lleva a reproducir situaciones vividas en el ámbito familiar, ya sea por repetición de la historia, por oposición o por reparación. Se trata de sucesos que pueden marcar la vida del hijo y explicar una sintomatología actual.
Te imaginas entonces, todo lo que tú vives y que está relacionado con tu mama?
Y aunque tu papa no te sostuvo en su vientre, igual desde sus emociones, pensamientos, sentimientos, tu estas conectado(a) con el.
El padre da la energía como primer modelo de hombre que tienen sus hijos, de ahí la importancia de su presencia, es la primera persona que junto con la madre, forjaran las primeras experiencias de los hijos, ocupa un lugar destacado en la configuración de pertenencia de los hijos a una familia, a una sociedad, es una ayuda en el desarrollo social de los hijos, en su equilibrio emocional, su actuación ante los hijos debe basarse en la afectividad y en la negociación, antes de convertirse esta en actos dominantes o sobreprotectores.
El padre como modelador de las emociones y sentimientos de sus hijos, siendo capaz de ayudarles a verbalizar sus emociones y comprender sus fracasos, además para un aniña representa su primer amor, conexión que proyectara en sus futuras parejas cuando las tenga, así como la madre lo es para el hijo varón.
Con la interrelación del niño con el modelo paterno, éste va descubriendo el modelo de autoridad, expresado en el padre en forma de servicio, de ayuda, de seguridad en sí mismo, de saber intervenir de forma adecuada en situaciones conflictivas. Además el niño es capaz de configurar su identidad masculina y de forjar el talante del futuro padre.
La imagen paterna se construye en la mente de los niños, no sólo de los rasgos de su progenitor, sino también de los atributos de otros hombres importantes de su infancia, y de cualidades paternas idealizadas en otros personajes que los niños captan de los ídolos de su tiempo. De ahí la importancia de valorar y confrontar las influencias ambientales que reciben los hijos.
Dentro del sistema familiar, los padres son especialmente importantes. Ellos son quienes nos dieron la vida y, por lo tanto, son nuestra conexión más directa con la fuerza que nutre nuestra existencia.
No podemos sanar nuestra vida si no sanamos nuestra relación con los padres. No podemos mirar el futuro con fuerza si no somos capaces de inclinarnos ante nuestros padres, honrarles por habernos dado la vida, y coger el amor que viene de ellos con humildad y gratitud.
Concretamente, si hay algo de tu vida que te duele, es muy probable que sea un reflejo de tu relación con tus padres, aunque de entrada parezca que no tiene nada que ver.
Las huellas que dejan nuestros padres en nuestra personalidad, así como los patrones de comportamiento que nos fijan sin darnos cuenta desde pequeños, es tan trascendente para nuestras vidas que conviene hacer un trabajo de indagación personal profunda, al menos para darnos cuenta de esas cargas, que todos absolutamente llevamos, entenderlas y poder redimirlas.
Meditación para reconciliar con los Padres.
Si eres capaz de mirar a tus padres con amor y gratitud, sin juzgarlos, tu pasado dejará de ser un peso, y pasará a ser la fuerza que te impulsa hacia adelante.
Este ejercicio lo puedes hacer independientemente de cómo sean tus padres. Da igual cómo te trataron, y también da igual si están vivos o si ya se fueron. Tus padres te dieron la vida y, a su manera, te aman. Y esto es lo que cuenta.
Te dejo el link con la meditación grabada y también escrita por si la quieres grabar con tu voz y hacerla.
Para empezar el ejercicio, simplemente cierra los ojos e imagínate que estás delante de tu madre. Ponte mentalmente delante de ella, y mírala sin pensar en nada concreto.
Al principio, retrocede mentalmente hasta tus primeros días de vida. Imagínate que eres un bebé, y siente el amor que viene de tu madre. Tu madre te ama más de lo que te amará nadie en este planeta. Fuisteis una unidad durante nueve meses. Luego os separasteis un poco, pero ella siguió nutriéndote y amándote. Siente el amor de esos primeros días. Sin pensar en nada y sin juzgar lo buena o mala madre que fue. Ella te ama. Siente su amor.
Una vez lo hayas hecho, entonces imagínate que tu padre está a su lado. Y siente su fuerza.
Igual que antes, no juzgues lo buen o mal padre que fue. Él te ama y, a su manera, luchó por ti. Míralo, y siente su fuerza y su amor. No pienses en lo que no te dio, piensa que te dio.
Entonces, con la mirada fija en el amor de tu padre y de tu madre, permítete crecer un poco. Ves dejando que pasen mentalmente los años, lentamente, sin dejar de mirar el amor de tus padres. Pasa por la infancia, la adolescencia... Si en algún momento pierdes la conexión con su amor, detente y vuelve a buscarla.
No pienses en hechos concretos de tu vida. Simplemente ves creciendo mentalmente mientras miras a tus padres y ellos te miran a ti.
¿Puedes ver lo orgullosos que están? ¿Puedes ver cómo te miran con amor?
Sigue creciendo, sin prestar atención a ningún acontecimiento concreto de tu vida en ningún momento. Lo único que cuenta es que tú estás creciendo y que tus padres te están mirando con amor.
Cuando llegues a tu edad actual, míralos una vez más. Con fuerza y humildad. Ahora sabes lo que han hecho por ti, ¿verdad?
Si lo ves, sólo puedes hacer una cosa más: inclínate ante ellos, con respeto y amor. Y diles: “los honro”.
Luego gírate. Siente su amor detrás de ti, y ponte a andar.
Además conseguí este ejercicio que comparto contigo para que sigas sanando esa relación.
El ejercicio es este:
Imagina a tus padres frente a ti, (la idea es que no emitas juicio mientras hagas el ejercicio, sin reproche, conectarte solo con la gratitud de haber nacido, sé que puede ser un ejercicio nada fácil, pero si logras comunicarte con ellos desde el amor, la honra y la gratitud es mucho lo que tú vas a avanzar), o pedir a dos personas que representen este papel... o colocar dos sillas u otros objetos por ellos. Tienes que inclinar la cabeza ante ellos (lo tienes que sentir... te ayudas de la respiración...). No es un ejercicio mecánico ni lógico, debe ser de corazón.
Y comienzas hablar con alguno de los dos.
Dentro de la conversación es decirle que lamentas las cosas que sucedieron entre uds, dile como te has sentido, cuáles son tus heridas, y cuando sientas que ya le has dicho todo lo que sentías, le das la gracia por haberte permitido venir a la vida. Si es mama le dices que agradeces que te haya sostenido en su vientre, que ha sido una mujer valiente por permitir que tú vinieras al mundo. Si es con tu papá, le das las gracias por permitir ese encuentro mágico con tu mama y haber colocado la semilla que permitido que tu nacieras.
Cuando termines de hablar con los dos, le das la gracia por la vida, le dices que te den permiso para que puedas vivir tu vida de la mejor manera y que de esa forma los honraras. Luego te volteas, y comienzas a caminar, sintiendo que tus padres te apoyan y te bendicen para que seas todo lo feliz que tú quieras ser.
Puedes también hacer este ejercicio:
1. Escribe 2 cartas independientes. Una a tu madre y otra a tu padre. En ellas debes plasmar:
• Todo lo que necesitabas y no obtuviste
• Todo lo que querías decirles y no te atrevías
• Todo lo que deseabas cambiar y no podías
• Todo lo que no soportabas
• Todos los temas pendientes
Se trata de escribir una carta para cada uno de ellos en las que te des permiso para abrir la compuerta de frustraciones y cosas reprimidas de tu interior.
Hazlo con entrega. Con sinceridad, sin engañarte, sin miedo. No te calles nada. No importa si aparecen cosas feas, o insultos, o rabia o tristeza...
Si no expresas lo negativo, se enquista dentro de ti.
No hay prisa por acabarlas, puedes dedicar varios días a esta tarea si lo necesitas.
Algo que debes tener muy claro en este ritual, es que estas cartas son privadas, solo tuyas. Nadie debe leerlas, por ningún motivo, ni mucho menos tus padres.
2. Quema las cartas
Junta ambas cartas y quémalas en algún recipiente donde puedas conservar las cenizas. Después, compra una mata bonita y entierras allí las cenizas. También puedes agarrar una hoja y pintar con las cenizas, una flor, un corazón, un pájaro que vuela, en fin deja que el artista Divino que hay en ti se exprese.
3. Ejercicio de visualización
Busca un lugar de la naturaleza hermoso, que te guste especialmente, donde puedas realizar unos minutos de meditación. Respira lento y profundo, aquietando tu cuerpo, centrado solo en la respiración, cuando te sientas tranquilo(a), visualiza a tu madre, convertida en una niña de dos o tres años que llega a este lugar tan bello. Es una niña muy pequeña, es inocente y está indefensa.
Habla con ella, pregúntale cómo es su infancia, cómo la cuidan, qué miedos tiene, qué necesita... Date cuenta de que ella también es una niña indefensa y que ha sido víctima de su entorno. Cuando puedas verla con ternura, dale un beso y déjala marchar o si deseas la haces tan pequeña que la tomas con tus manos y te la llevas al corazón. Ahora Visualiza ahora que llega tu padre, convertido en el niño de dos o tres años, que se acerca a ti. Míralo perdido e indefenso, inocente, tierno. Date cuenta que ha sido víctima de su entorno. Pregúntale qué necesita para ser feliz, cómo lo tratan los adultos, cómo es su vida... Cuando lo puedas ver con ternura (puedes besarlo, acunarlo...), despídete de él y deja que se vaya o, si lo deseas, hazlo muy pequeño e introdúcelo dentro de tu corazón.
Antes de acabar la meditación vuelve a centrar tu atención en la respiración e imagina que atraviesas, como si fueses un rayo de luz blanca, el tiempo y te proyectas feliz y notando el amor y la energía que eres, en el futuro. Proyéctate, imagina como es ahora la nueva relación con tus padres, si ellos están ausente, imagina la relación con todas las personas que representen para ti alguna autoridad.
Frases para meditar:
Aceptar al padre y a la madre quiere decir permitirles ser como son.
Desear ayudar a cambiar a la madre o al padre es no aceptarlos como son.
Lo que me molesta de mi madre o de mi padre habla de mí.
Ninguna relación tiene culpa, a pesar de las apariencias.
Al perdonar obtengo el perdón, obtengo la libertad.
Yo ya soy.
– Daniel Gabarró –

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